Lunes, 19 de abril de 2010
Por fín, un fin de semana en Valladolid, y sin ningún plan por delante. Cogemos el coche y, siguiendo la VA-900, cruzamos Fuensaldaña y Mucientes.



Dejamos atrás Las Cortas de Blas y Villalba de los Alcores, entre parameras y encinares chaparretes.

Según vamos llegando a Montelegre de Campos el paisaje se ensancha, hasta abarcar una amplia zona de Tierra de Campos que termina con las siluetas de la Cordillera Cantábrica. Aunque estamos en el borde norte de los Montes Torozos.

Pero entramos en el pueblo y nos absorbe.



Las piedras y el adobe alternan en las fachadas del caserío de Montealegre. Las calles serpentean hasta el ayuntamiento de recia sillería, y hasta la parroquía de San Pedro, de curioso campanario, rematado en humilde espadaña.



Hasta sencillas casas blasonadas... Así es Castilla de sobria.



Y llegamos, de nuevo, a las afueras, junto a la chimenea de una bodega que, como otras, horada las tripas del pueblo.




En ladrillo árabe, el otro material que manda en la zona.



Y los ojos se nos vuelven a ir, tras las interminables tierras castellanas, salpicadas de pequeños pueblitos que apenas son una mancha marrón en el paisaje.



En el borde NO del pueblo, como un vigía, se levanta el castillo, que fué, de los Alburquerque en los ss XIII y XIV.

Carente de adornos, de vanos, apenas hay tres aperturas hacia el exterior, es una mole de piedra, con un caracter absolutamente defensivo.

Ya en el siglo XV pasa a manos de la familia Guzmán y Rojas, que manda labrar su escudo sobre la puerta principal, bajo un magnífico juego de matacanes y almenados. Su único ornato.



Llama la atención su torre SO, en forma de flecha, dirigida hacia el pueblo. A mediados del siglo XX fué acondicionado cómo silo. Hoy se puede visitar en un horario que no nos venía bien, habrá que volver...



Nos internamos en Montealegre, otra vez, y visitamos por fuera la Iglesia de Santa María. De corte herreriano.

Volvemos a Valladolid por Valdenebro de los Valles. Ascendemos hacia su Iglesia, dedicada a San Vicente Mártir, de espigado campanario, con escalerilla exterior cerrada.



Una buena colonia de cigueñas anida allí.

Y dos puertecitas góticas, de pequeñísimas dimensiones, dan paso a su interior, enfrentadas.




En la misma plaza está el Ayuntaniento, que luce una graciosa arquería. El arco central da paso al cabildo, pero los laterales se abren hacia dos calles que te sacan, al rato, del pueblo.

Y por La Mudarra y Villanubla llegamos a casa, justo a las seís, para pasar la tarde entre el Madrid y el Barcelona, primero de básquet y luego de fútbol, menos mal que ha habido excursión...








Tags: Vericuetos, valladolid, castilla y león

Publicado por talipo @ 8:56  | Vericuetos
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Comentarios
Publicado por ingolo
Lunes, 19 de abril de 2010 | 9:25
La pr?xima vez que esteis en Montealegre no dejeis de comer en F?tima. Merece la pena.
Publicado por talipo
Lunes, 19 de abril de 2010 | 9:45
No te pierdas la cr?nica de ma?ana...Gui?o

Besos!!!
Publicado por ALCO
Lunes, 19 de abril de 2010 | 16:27
Y la foto de la torre?
Publicado por talipo
Lunes, 19 de abril de 2010 | 16:41
Muchas risasMuchas risasMuchas risas

Te la mando por mail...

Besos.
Publicado por Kris
Lunes, 19 de abril de 2010 | 17:06
Que bien preoarandone la ruta para mi siguiente excursion ya no tengo que mirar en la web de la diputaci?n, gracias y como siempre genial besos
Publicado por talipo
Lunes, 19 de abril de 2010 | 17:27
Un placer, yo tambi?n te pispo a ti las rutas...Muchas risasMuchas risasMuchas risas

Besotes!!!!