Tras aterrizar en Nador (Marruecos), pasar la aduana tratando de explicar que no, que no escribimos en un periódico, coger un taxi que nos llevara a la frontera a 5+1, tratar de explicar que no, que no escribimos en un periódico... Llegamos a la acogedora Melilla.
Nos refrescamos despues de un viaje en el que ha durado menos el vuelo Madrid- Nador que el trayecto Nador- Melilla. Y nos asomamos a la terraza de la 303 en el Parador Don Pedro de Estopiñán. Y nuestros ojos abarcan, desde allí, la ciudad entera. Con el parque Lobera a nuestros pies y las montañas al fondo.
Y el puerto, ahora iluminado, que se alarga en una franja de arena, dividida en cuatro playas.
Hacemos toma de contacto, por el Ensanche melillense. Y allí nos encontramos con nuestro escritor más universal. Comprobamos que, efectivamente, estamos en casa. El Libélulo se acerca a chivarle un par de párrafos, que D. Quijote no consigue inspirar...
Allí mismo se encuentra la Iglesia de Sagrado Corazón de Jesús, levantada en estilo neorrománico, a finales del siglo XIX.
Nos paseamos por la avenida del rey Juan Carlos I, y empezamos a observar la preciosa arquitectura modernista que inunda esta parte de la ciudad...
De nada, pintarroja, un placer... Iré subiendo alguna crónica más a lo largo de la semana. He hecho muchas fotos y tengo que seleccionar, que si no pesan una barbaridad y la página tarda un montón en descargarse.
Besotes!!!
Publicado por Nacho Solaeche
martes, 27 de abril de 2010 | 12:22
Qué gozada de viaje, fotos, vivencias y comentarios.
No lo tenía en mis planes, pero creo que pronto iré a Melilla... directamente
Hola Nacho, la verdad es que es un destino extraño que no suele entrar en los planes de los aficionados a viajar, pero Gongar está allí y es la excusa perfecta para ir a verle. Y vale la pena...
Besotes y me alegra verte por aquí.
Publicado por kris
martes, 27 de abril de 2010 | 13:31
Genial me recuerda mis años anteriores en Valladolid y de vez en cuando pergabamos un salto de un día; nos gustaba pasear por la ciudad y hacer compras cuando aun compensaba: polos, mantequilla, equipos electrónicos, etc.