Jueves, 29 de abril de 2010
También conocida cómo el pueblo o la fortaleza, el núcleo primigenio de la ciudad está encerrado, atenazado.
Hasta cuatro recintos amurallados lo protegen.



Y es que la situación estratégica de Melilla la convirtió en objeto del deseo desde que se llamó Rusaddir y era una factoría fenicia... Púnicos, romanos, musulmanes... todos pasaron por ella.



La formas cúbicas de su caserío nos hablan de mediterraneidad absoluta.



Hasta que en 1497 llega D. Pedro de Estopiñán, comendador del Duque de Medina Sidonia y toma la ciudad, que lleva semiabandonada casi 300 años.

Su primera labor fué reforzar las murallas existentes y para ello se acompaña del ingeniero Ramiro López.




El recorrido por el paso de ronda es imprescindible para percibir el calibre de estas murallas, su función y su importancia.



Las calles de la zona vieja de Melilla son estrechas y sinuosas, buscando la sombra e impidiendo la aproximación fácil, ante las posibles incursiones de indeseables conquistadores. Adaptándose a las formas del relieve, a las cuestas, a la geografía intrincada del peñón.



Abajo, la Ensenada de los Galápagos, es  la única brecha que se abre al mar.



A estas horas el pueblo está callado, solitario.



Llegamos a la Plaza de los Aljibes y allí se encuentra la Casa del Gobierno Militar, o del Gobernador. En la parte trasera, en el jardín, se llevan excavadas varias campañas arqueológicas en busca de la Melilla más antigua...



A su lado está la Torre de Vela, un viejo edificio que ha sido almacén, hospital, sede de la Junta de Arbitrios, y desde hace unos años Museo de Arqueología e Historia de Melilla.

En esta misma plaza se encuentran los aljibes que Carlos I y Felipe II se ocuparon de construir, así cómo los almacenes, vitales para el acondicionamiento de la villa, y para su mejor explotación.



Es Carlos IV quien sustituye el viejo almacén y construye los Nuevos Almacenes Generales de Melilla en el sitio de Peñuelas.

Construcciones civiles soberbias que se conservan a la perfección hasta nuestros días.



Y a los pies de la fortaleza la única, posiblemente, estatua de Franco que queda en una ciudad española, cuando sólo era comandante de la legión. La que armó luego...


Tags: Vericuetos, melilla

Publicado por talipo @ 17:01  | Vericuetos
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Comentarios
Publicado por Solmar
Jueves, 29 de abril de 2010 | 18:01
?Qu? poquito le queda a esa estatua!Llorando No creo que os hay?is fijado, pero el abuelo Cebollino tiene una calle. Me ha encantado conocer mejor la ciudad de mi padre. Gracias Polita. Gui?o
Publicado por talipo
Jueves, 29 de abril de 2010 | 21:31
Solete, me lo ten?as que haber dicho y nos hubieramos hecho una foto con la placa de la calle.

Nos ha encantado la ciudad de Fece-mar...

Besotes!!!
Publicado por talipo
Jueves, 29 de abril de 2010 | 21:44
Y con respecto a la estatua te contar? que no es la ?nica que queda en Melilla, tambi?n hay una en el cuartel de la Legi?n, que ahora se quiere quitar con el tema de la Ley de la Memoria Hist?rica, pero parece que no est? muy clara su retirada, ya que ambas son "homenajes al co-fundador de la Legi?n, y no al dictador"...
Publicado por User 6538681
Domingo, 02 de mayo de 2010 | 18:31
Eata Melilla si la conozco
Gracias