Ya va siendo la hora de irnos acercando al pabellón de Deportes de Melilla.
Pero antes echamos un vistazo a los curiosos nombres de los barcos que se homenajean en el monumento a la flota pesquera de la ciudad. Desde el mostrador de una ferretería otros ojos nos observan a nosotros... De esta ciudad me gustan hasta las placas de las calles. Pasamos por delante de la Plaza de Toros, inaugurada en 1947 y que entre los aficionados se conoce cómo La Mezquita del Toréo. Allí mis acompañantes dan unos pases. ¡¡Cuanto arte!!! Y el modernismo sigue imponiéndose en la arquitectura, aunque estemos a casi 1 km del triangulo de Oro de Enrique Nieto...