Aunque vivimos en ciudades diferentes procuramos vernos con frecuencia. Somos muy buenos amigos. La nuestra es una amistad que se ha fraguado con el tiempo. Jucha y Solmar son amigos desde la niñez, sus padres compartieron estudios, carrera y mucha vida. Yo conozco a Solmar desde niñas, pero es más joven y eso, en Noja, nuestro punto de unión, se lleva muy a rajatabla, hasta que llegas a ciertas edades y ya te juntas con quien más te apetece, y no sólo con los de tu quinta. Entre medias llegó Cecar, se casó con Solmar. Y se hizo más nojeño que ninguno. Qué no le quiten su veraneo en Noja... Y Jucha se fué a nadar con Cecar un día, y yo me hice amiga de Solmar. Y Cecar y Jucha siguieron nadando juntos y también se hicieron amigos. Y nos fuimos juntos de excursión, a cenar, de romería... y nos dimos cuenta de que estábamos muy a gusto juntos. Y Cecar aportó casa en Combarros. Un pequeño pueblito de León, en donde reina la paz y la tranquilidad todo el año, y al que nos solemos apuntar cuando ellos van. Nos pilla bien cerquita... Allí nos damos estupendos paseos, cómo el del viernes por la tarde, recién llegados, con la maleta por deshacer. Y allí estamos en casa...
Estaba deseando que escribieras algo, a ver cómo lo afrontabas, porque no estoy inspirada...Pero esto me ha superado... Muchas gracias, Polita. Os queremos mucho.
Publicado por Lugar
martes, 08 de junio de 2010 | 9:55
Qué historia más bonita y de que manera más sencilla la has contado, Polita. Sois un par de parejas ¡¡¡MARAVILLOSAS!!!
Publicado por Invitado
martes, 08 de junio de 2010 | 11:12
Estoy de acuerdo con Lugar.Un beso grande para los cuatro.LaUri