Hoy traigo la que lleva camino de convertirse en la bebida del verano...
de mi casa.
Soy muy aficionada a las infusiones, de toda clase de tés, bajos en teina,
de roiboos, y de hierbas.

En un supermercado alemán, cuyo calvo propietario hace publicidad
sobre un fondo amarillo, compro la mayoría de las bolsitas que consumo con verdadera fruicción.
Y llegado el verano no me resisto a seguir consumiéndolas, pero fresquitas, eso sí.

Hace unos días acababa de preparar una infusión de Brennnessel. Traduzco: Ortiga con hojas de zarzamora, raices de regaliz e hinojo. Esperé a que templara y no me pude resistir a tomarla, la preferí fría y opte por añadirle medio vaso de gaseosa al medio de la infusión.
Unos hielos. Y dos rajitas de limón.

Lo que te digo: La bebida del verano.
Para acompañar a la mejor canción del verano de todos los tiempos.