
Desconozco si a la judía verde de primera cosecha se le llama así en todas partes.
En la Trasmiera recibe ese nombre al no necesitarse ningún utensilio para su limpieza y corte.
En la huerta de la CV había unas troncheras riquísimas. Todos los años recogíamos kilos y kilos que mi madre escaldaba pacientemente y guardaba en el congelador. Comerse en Madrid unas judías verdes tempranas, en el mes de enero, era un lujazo.
Pero hubo un momento en el que el hortelano que llevaba la huerta se enfadó, ya que los perros de mi padre le levantaban las plantaciones que él había hecho cuidadosamente durante toda la primavera. Y se fué, y con él las troncheras, las remolachas, los tomates, las cebollas moradas...
El sábado le cogí a mi Begoña un kilo.

Se tronchan con los dedos, de tiernas que son. No tienen ni hebras.

Ésta me la comí en crudo, para rememorar sensaciones infantiles. Y sabía a huerta, a verde, a mi niñez...

Simplemente hervidas al vapor en la olla a presión, durante 3 minutos.
Con sal y un chorretón de aceite de oliva en el que he dorado un par de dientes de ajo.
Y están sublimes.
Notable aportación Doña.
No tego ni idea de que, por estos pagos, las vainas de una primera recolección tengan algún nombre específico, pero tampoco tengo ni siquiera medianos conocimientos sobre la materia.
Lo que si puedo constatar es la extraordinaria evolución, en mi persona, de la valoración de las vainas; cuando de niño me informaban que las tenía para comer, siempre significaba una disciplinada aceptación, pero un sublime cabreo interior. Hoy es uno de mis platos preferidos, cocinadas de varias maneras diferentes, siendo unas de mis preferidas la que tan apetitosamente se muestra en la fotografía.
Zuhur.
Querido Zuhur, yo conté, también, por aquí la relación con las verduras en general de los tres hermanos, influenciados por Ojodebuitre, nuestra tata. Y que la reconciliación comenzó con un plato de vainas, o judías verdes, que nos comimos alegremente los tres estando invitados en casa de unos parientes, ante la horrorizada mirada, al principio, de mi madre, y orgullosa, despues.
¡¡¡Pura mantequilla!!!- definio Jucha estas vainas, cuando las probó. Y dejó el plato más limpio que la patena....