A la hora de tomarnos unas copas, en Noja solemos elegir La Posada para la/s primera/s.

Sus sofás y butacones nos arrullan cómo en casa. Y los mojitos y GT están muy ricos, preparados con mimo.
Peter, el de la camiseta azul, es uno de los culpables.
Yo ya nunca paso de aquí...

Aunque los hay que continuan y tiran para El Mirador. Dicen que con el camarero lo flipas...
Otro sitio al que nos gusta ir es a Casa Rosario, en Hoz de Anero, y, aunque su fuerte son las cenas, también te ponen copas, más rústicas que en La Posada, pero en vaso de sidra y con rodajita de limón de la zona.

Repleto de quisicosas y detalles divertidos.

Lo mejor es coger la copa y pasearse encandilándose con la maraña de objetos raros, fotos, cacharros, carteles, que penden de sus paredes y cuelgan de sus vigas de madera.

Un local añejo, atendido por dos cascarrabias maravillosos, aunque no apto para tiquismiquis.