
Con el otoño ya en marcha yo sigo contando mi verano, las cosas que he hecho y las que no. Cómo esta reja, que se ha vuelto a quedar sin lijar y pintar.

Y es que ha sido tan movido, y ha habido tanto lío en casa, que Alco y Jairra tuvieron que improvisar hasta un tendedero adicional para albergar todas las lavadoras que se ponían a diario.

Los geranios se han hilado, descuidados.

Pero han salido extrañas flores entre las lavandas.

Capitaneada la CV por las agapornis, a partir del 12 de Agosto.

Este año se sacó, del arcón, la colección de jarritas de la tía Marichu, y se guardaron cientos de barros más.

A la tatarabuela Mercedes, Jucha le puso gorro de paja, para resguardarla del sol, que nos ha acompañado una gran parte de la temporada. Y del calor...

Y las arañas trabajaron, más afanosas, que nunca.

Además de hortensias en los jarrones hemos puesto, las niñas y yo, ramitos de heliotropo y otras flores que encontramos por el prao.

Y yo ví los fuegos artificiales desde la ventana del buhardillón.