Cómo has podido leer en la crónica anterior, estoy rodeada de personas que cocinan estupendamente. Esa suerte tengo...

En esta ocasión el plato vino dentro de su cazuela, ya elaborado. Y es que Herma nos quiso obsequiar con su pote asturiano, tan autentico cómo ella.
Con esa alubiona grande, ese chorizo picantón, la morcilla de sangre, el tocino...Y la berza.
Y va en categoría de yantares, esas comiditas que nos rechiflan en casa.
Miles de gracias, Herma!!!
¡¡¡Uri, vaya madre tienes!!!