Sella tiene una enorme vitalidad que hay que canalizar, que diría un psicólogo moderno.
¿Y eso, cómo se hace?
Pues sacándola de paseo varias veces al día y ¡cansándola!

Cuando los alrededores de casa se nos quedan pequeños nuestra mejor opción, y la más cercana, es el Pinar de Antequera.

Y este otoño hemos disfrutado de algunas tardes, con estupendas temperaturas, perfectas para que el paseo sea agradable, para ella...y para nosotros.

Por allí corre libre, sin correa. Investiga, olisquea, sigue rastros.

Encuentra conatos de madrigueras e introduce su trufa, y casi su cabeza completa, en busca de supuestos conejos.

Siempre sin perdernos de vista.

Mientras nosotros disfrutamos viéndola pegar brincos, en este maravilloso entorno.

Con estos cielos...
Como ya sabe me siento completamente identificada con vosotros en este post, ese es nuestra rutina desde hace más de tres años con nuestros perros; y el resultado final es simpre el mismo: yo llego agotada pero feliz de haber disfrutado del paseo y a ellos apenas se les nota y alos 5 minutos estan listos para la siguiente. Besos