lunes, 08 de noviembre de 2010

Para percatarme de que el otoño ha llegado necesito pasar un finde en casa de Beatroz (antes Bean) y El Pelirrojo.

Sin embargo, este año, la estación va retrasada. Y el ambiente es más de finales de verano que otoñal.

Sólo a ras del suelo se empiezan a notar las primeras noches frías que mustian algunas plantas.

El sábado vamos hacia el pinarillo, a ver si hay setas. Para ello atravesamos jóvenes grupos de encinas.

Y donde las coníferas...ni un mísero hongo.

Aunque las vistas compensan el paseo.

A estos cerros mi abuelo les llamaba San Mamés, qué fino él.

De vuelta nos topamos con Gato en la terraza.

Dispuesto a formar parte del aperitivo. Pero Sella lo echa de malas formas, el alma de drahthaar le puede...

Tras las estupendas alubias rojas de Beatroz se impone siesta.

Y paseo.

Jucha, Sella y yo bajamos hasta la dehesa.

       

Nunca dejan de impresionarme las encinas de esta zona de Navalsauz.

De troncos grandiosos y retorcidos.

En el cebadero los terneros nos miran curiosos. ¡¡¡Qué guapos son!!!

A la vuelta la chimenéa está encendida.

En esta casa siempre siento calor de hogar.

Y mañana más...



Publicado por talipo @ 11:33  | Vericuetos
Comentarios (2)  | Enviar
Comentarios
Publicado por Marhya
lunes, 08 de noviembre de 2010 | 14:51

Polita, ¿quién disfrutó más, Sella o vosotros?

besos.

Publicado por talipo
lunes, 08 de noviembre de 2010 | 16:47

Me alegro de que me hagas esa pregunta!!!

Es una gozada ver a la perruca corretear libremente por el campo, decubrir nuevos olores que rastrear, conocer otros animalillos...

En fin, qué vamos a pachas.

 

Besotes!!!