Ya de vuelta hay que dar uso a las ricas verduras que nos hemos traido de Navalsauz. Limpio, cuezo las acelgas* y congelo una buena parte. Y con los puerros...me marco una sopa, calentita, muy apetecible.

La hago así:
Limpio 4 puerros de las zonas más verdes. Los corto en cuatro partes, a lo largo, sin llegar al final. Los pongo bajo el grifo y los limpio de la posible tierra que puedan tener. Corto, ahora, en pedazos de dos dedos de grosor.
Añado un buen chorro de aceite de oliva virgen extra a una sartén, pongo al fuego y dejo calentar. Añado los puerros cortados y dejo rehogar durante 5 minutos, a fuego muy bajo. Añado un vaso de vino de quínoa lavada, rehogo durante unos segundos y añado dos vasos de vino de agua caliente. Agrego sal y una cucharadita de ajedrea.
Dejo hervir durante 12 minutos, hasta que la quínoa haya chupado toda el agua y esté tierna.
Caliento, mientras, 1/2 litro de caldo de verduras.
Sirvo en cada plato la verdura con la quínoa y añado, por encima, el caldo.

¡¡¡Qué sabrosa!!!
* Guardo el agua de cocer las acelgas y añado a un resto de caldo de unas legumbres. Ahí tengo un buen caldo.