Con las ya famosas, y anheladas, acelgas de Navalsauz hago esta receta, que me pasó Beatroz en su momento y que en casa tiene mucho éxito. Una receta de alcurnia, aunque sólo sea por quien la comió y en que momento.

En su correo electrónico decía:
"Cueces las acelgas bien picaditas, con pencas o sin ellas, como prefieras, y las reservas sólo un poco escurridas.
En otra cazuela haces tomate frito a tu estilo y cuando esté hecho incorporas las acelgas con su juguito y dejas que dé un hervor suave para que se mezclen los sabores y se evapore el líquido.
Luego bates un par de huevos y lo incorporas al guiso bien caliente para se cuaje en seguida.
Y a comer. La sal, a tu gusto, que yo no uso. Otra manera es hacerlo en cazuela de barro y escalfar los huevos dándoles un golpe de horno. Está muy rico, es un plato muy completo y ya lo comía don Quijote durante sus correrías."
Pues bien, yo pico las acelgas con sus pencas. Huevos le pongo 4, que con este plato comemos los dos. Y en la sartén, a modo de revuelto. Le pongo un poco de perejil picado por encima al servirlo. Y me lo como.