Cazorla-Quesada- Pozo Alcón- Cazorla
El domingo, 31 de octubre, llegamos a Cazorla. Llueve y hace frío. Nos damos un pequeño paseo.

Está desagradable, nosotros cansados y nos recogemos pronto.

A la mañana siguiente amanece nublado. Pero desde la Huerta del Solar la vista no puede ser más hermosa.

Todo Cazorla a nuestros pies, con la cumbre del cerro de Salvatierra atenazada por la niebla, e hileras de olivos, infinitas hasta el horizonte.

Hacemos una intentona para ver la villa romana de Bruñel, pero es fiesta y nadie coge el telefono en el ayuntamiento de Quesada, al que pertenece.

Nos paseamos, entonces, por las calles de la localidad. Bajo el arco de la Manquita de Utrera se conservan unos modillones de la Iglesia de Santa María, que nos hablan de un pasado visigodo.

Otra puerta, la de Los Santos, en ojiva, da acceso al recinto amurallado.

Y a uno de los rincones más bonitos de Quesada. En él se respiran aromas frescos.
¿Veís la estela funeraria en la jamba derecha?

Seguimos ascendiendo.

Restos de la robusta muralla aparecen por doquier.

Hasta llegar a San Pedro y San Pablo. Tan pimpante, tan pintadita. Con bella imaginería y algún rincón gótico.

Desde lo alto contemplamos los olivares, que inundan la atmosfera con su olor, acre y rotundo.
Tras pasar de mano en mano, objeto de deseo de musulmanes y cristianos, ser destruido y reformado, en el mismo término municipal se levanta el castillo de Tíscar...o lo que queda de él.

La torre del homenaje, enhiesta sobre Peñas Negras, solemne, solitaria. Aunque a sus pies, por donde se extendió en su momento la fortaleza, se acurruca el santuario de Nuestra Señora de Tíscar.

La "Virgen risueña" de Antonio Machado se encuentra dentro de un batiburrillo arquitectónico y decorativo de todas y ninguna época.
A destacar: Unas estupendas puertas, restos de un alicatado granaino, una recia pila bautismal... Y un óleo de Rafael Zabaleta, de temática romera.
Pero la patrona de Quesada no pierde, por ello, el fervor popular. Y hoy, aunque hace un viento tremendo el santuario está lleno de personal, a echar un rezo, quizás por sus difuntos, quizás por ellos mismos, bajo su manto.
Seguimos camino y visitamos el lugar donde dice una de las numerosas leyendas que se apareció la Virgen a Mohamed Abdon, reyezuelo de Tíscar.

La Cueva del Agua es un lugar abrumador. Por su grandiosidad.

Por el sonido del gran chorro de agua.

Por las vistas hacia el exterior. Por lo humilde de sus fuentes principales.

Por su recoleto acceso...

Escucho, entre los visitantes, otra versión que me convence más. Aquí es donde los cristianos resguardaron a su Virgencita cuando los musulmanes tomaban el poder en la zona.
Y si en el santuario se palpa devoción, aquí se llega más allá. Bajo una réplica de la talla original se concentran velas, ramos de flores...incluso placas de conductores noveles!!!
Nuestra siguiente parada es Pozo Alcón. Un poblachón en el que buscamos un buen lugar donde comer. Nos tomamos una tapa en un bar lleno hasta la bandera y en una panadería cercana compramos una tira y un bizcocho de manzana. La joven que nos despacha nos recomienda Grela.
Cuando salimos de comer el sol se ha ido haciendo hueco, el viento ha parado y nos apetece dar un paseo.

Y el cercano embalse de La Bolera es el sitio ideal. Concentra, desde 1968, las aguas del Guadalentín. Y es, por lo oído, el mayor coto truchero de Andalucía.
Sella corre, baja hasta el agua, retrocede, divertida ante la falta de oleaje. Sin saber si entrar o no... mejor no.
La vuelta la atacamos por Hinojares y Ceal.

El paisaje ha cambiado radicalmente. Optamos por la carretera de los Castellones, que discurre por la cumbre. Los cultivos dan lugar a pastos y zonas baldías. Manchas ocres y pedregosas.

Ya está oscuro cuando llegamos a casa. Y la torre del Castillo de la Hiedra está prendida, como un enorme velón.
Doña, ¡haga el favor de no exagerar! 
Este su blog es un espacio del que todos recibimos mucho y en el que aportar unas miajas en compensación es, como mínimo, un deber cívico. ¡¡He dicho!!
Nos quedó pendiente Pozo Alcón por lo que tomo referencias al respecto para la próxima vez. Tuvimos que optar entre realizar ese recorrido o disfrutar de un maravilloso "Corpus" en Quesada. Con el barrio de La Lonja y sus alrededores con las calles engalanadas con alfombras de flores y numerosos altares al cual más primorosamente engalanado, fue una jornada inolvidable por los nostálgicos, pero gratos, recuerdos de otros tiempos ya mu, pero que mu lejanos. 
En su magnífica fotografía de la Virgen de Tíscar se puede apreciar, perfectamente, que no está "manquita". 
Bueno..., prosegimos..., WaaAaaW!!, que recuerdos...
Indispensable esa ayuda, Zuhur, indispensable...
A Pozo Alcón llegamos un rato antes de comer y nos dió tiempo a lo contado y a buscar la quesería de las Poceñas, cerrada, claro. No vimos nada más, pero el embalse de la Bolera es bien bonito y he leido, a posteriori, que hay muchos senderos cercanos en los que poder ejercitar las piernas, el corazón y los sentidos.
Ese Corpus en Quesada tuvo que ser la repera limonera... Y la manquita es la de la Consolación de Utrera, no la de Tíscar...
que está bien provista de sus dos manitas.
Besotes!!!