
cerrada: Acción y efecto de cerrar. Parte de la piel de un animal que corresponde al lomo.
Y en Cazorla: Cañón. Paso estrecho entre dos montañas, labrado por la acción del agua.
Miércoles, 3 de Noviembre.
Hoy nos hemos levantado un poco tarde y decidimos hacer dos rutas más cortas.
En el cruce de Vadillo Castril hay un chiringuito. De allí sale un sendero, en ascenso, a mano izquierda.
Nos internamos en un pequeño bosque de pinos y enseguida nuestro camino se reduce a una cómoda pista entre enormes farallones de rocas calizas.

Estamos rodeando El Lanchón por la parte del collado. A nuestra izquierda vemos el Puerto de las Palomas.
Hace fresco, la enorme piedra nos da sombra pero la bondad del camino nos permite ir a paso ligero y enseguida entramos en calor.
A la salida de una curva nos damos de bruces con la Cascada de Linarejos, la intuíamos desde hace rato, el sonido es atronador. Me gusta imaginarme cómo será el deshielo...

Abajo el Guadalquivir baja contento. Recibiendo un nuevo aporte de agua, que le hace crecer, volverse más caudaloso, más importante.

Juega con las rocas formando pequeñas cascadas. Y se rie. ¿Le harán cosquillas?

Ahora el camino discurre paralelo al curso del río. Pared a la derecha y a la izquierda, con grandes bloques desprendidos formando muretes.
Hasta llegar a la cascada de una presa, que hizo su labor hace ya unos años.

Un pequeño embalse remansa el Guadalquivir.

Aún conserva, pintadita de verde, la maquinaria que lo controlaba.

La pista se torna sendero, pedregoso y resbaladizo en ocasiones. Protegidos por un recio pasamanos de madera, nos cruzamos con dos grupos de gente, que hacen el sendero en dirección contraria.

Y en unos minutos salimos a la carretera, sorprendentemente cerca de donde hemos dejado el coche.
Paseamos un poco más.

Las pregoneras de las primeras lluvias decoran el camino.

Y desde lejos observamos El Lanchón y el tajo que le da el río.
Nosotros, lo mismo que con los que se cruzaron, la hicimos en el sentido contrario.
Es un paraje muy hermoso y nada laborioso, prácticamente asequible a todo tipo de caminante.
Como fuimos a primeros de Junio y durante el año había llovido tanto, tuvimos la oportunidad de ver la cascada esplendorosa desde su punto más alto y también hicimos el mismo comentario.
Disfrutamos de la florida primavera pero, obviously, no pudimos saborear el espectacular cromatismo otoñal. C'est la vie!!!
Que sabrosones recuerdos, ein??? 
