El jueves por la mañana nos despedimos de la que ha sido nuestra casa, estos días, en Cazorla, la Huerta del Solar.

Con su hamaca y su columpio que vuela hasta el cielo. Y nos acercamos un poco más hasta él, subiendo al Castillo de las Cuatro Esquinas.

De época almohade, siglo XIII, esta fortificación ha sufrido, a lo largo de los siglos, constantes modificaciones. De ahí su estructura complicada, que además debe adaptarse al terreno, escarpado y rocoso, del cerro de Salvatierra.

Sus ventanas ojivales nos llevan al gótico de las reformas de los cristianos. Y desde ellas observamos la blanca villa de Cazorla.

Y los montes circundantes...
Con la leyenda de La Tragantía incluida.
Alberga en su torre del homenaje y un edificio anexo, la única zona restaurada, el Museo de Artes y Costumbre Populares, bien montado, con graciosas maquetas y curiosos objetos de todas las épocas. Haciendo especial hincapié en el cultivo del olivo y la producción de aceite.

Sus murallas se alargan hasta el pueblo.

Y entre almenas y merlones descubrimos la puerta original.
Un poco más abajo, en la Plaza de Santa María, se encuentra la imponente Fuente de las Cadenas.

Mandada edificar en homenaje a Felipe II, nos habla de los avances socio-económicos de la villa y también de los enfrentamientos entre el Arzobispado de Toledo y los Marqueses de Camarasa.

La plaza debe su nombre a la iglesia que la preside... o a sus restos. Obra del arquitecto jienense Andrés de Valdelvira (1509-1575), canaliza bajo su nave central el río Cerezuelo. El desbordamiento de esas aguas dañaron el edificio en 1694 y nunca volvió a usarse. Dos incendios posteriores acabaron por darle el aspecto actual.

Una ruina consolidada que, sin embargo, guarda una enorme belleza.

Al calorcito de la mañana, me pierdo por los rincones de esta bonita plaza.

Y para irnos en condiciones yo hago una última visita al Mercado Municipal de Cazorla, que me gusta...

Aunque en su interior se quejan, comerciantes y clientes, del bajón de ventas, de lo parado de la economía.
Y Jucha da un paseo por los alrededores con Sella.
Que sitio más "formi" para alojarse, con chinchorro y todo. Se tiene que estar allí de vicio en primavera. Nosotros nos quedamos en un apartamento, justo al lado del río, en las penúltimas casitas blancas que se ven en su fotografía nº 5. Si no me oriento mal, en la diagonal opuesta al Solar. ¿Toi (h)errado Doña?. ¿Pasó siguiendo el cauce del río por debajo del piso de las ruinas de Sta. María?. 
Me perdone ser tan "cognazo", pero es que sin querer "me" se van los ojuelos..., el nombre de la leyenda es el de La Tragantía, cuya celebración se realiza la noche de San Juan. 

Muchas gracias de nuevo Zuhur, rectifico el nombre de la princesa mora en cuestión. Está claro que ya no puedo fiarme de mi memoria...
Vuestro alojamineto tenía una ubicación ideal, al lado del centro pero sin estar en él. La subidita al nuestro se las traía, pero compensaban las vistas, diurnas y nocturnas, y lo a gusto que estuvimos con Sella en él. Sólo había que abrir la puerta y dejarla salir, para que ella solita, cómo una chica mayor, hiciera "sus cositas".
No pasé por debajo de Santa María, otro
pa' mí... Queda pendiente para la próxima vez, que la habrá seguro. Y la visita interior a algunas iglesias.
Besotes!!!