Cuando la TMX llegó a casa, hace más de once años, jamás llegué a sospechar que me atrevería con las masas. Ese mundo me parecía tan lejano e inalcanzable...
Una de las más fáciles, y que sale siempre, es la del strudel, ese pastel dulce centroeuropeo que nos sugiere cabañas de madera, entre bosques de enormes pinos nevados, con la chimenea encendida y cortinas de vichy rojo y blanco en las ventanas.

Hoy he optado por rellenarlo en salado.
Y lo hago así:
Precaliento el horno a 180 ºC.
Introduzco en la TMX 1 huevo pequeño, 20 g de aceite de oliva virgen extra, 10 g de fructosa, 50 g de agua y una pizca de sal. Mezclo 10 sg a vel 4.
Añado 125 g de harina integral y 25 g de gluten, y programo 3 mn a velocidad Espiga.
Saco la masa del vaso, la envuelvo en plástico de cocina y la meto en la nevera en donde reposa unos 20 minutos.
Mientras, lavo y troceo 1 puerro. Lo pocho en la papillotera, con un hilito de aceite de oliva virgen extra, durante 2 min en el microondas.
Limpio y troceo 100 g de champiñones. Añado a la papillotera. Añado sal y pimienta negra. Dejo pochar en el microondas 2 min más.
Saco la masa de la nevera. La estiro con un rodillo sobre un paño enharinado hasta dejarla muy fina. Es muy elástica y se trabaja muy bien.
Corto un rectángulo. Pincelo los bordes con agua y el interior con aceite de oliva. Coloco las verduras en una capa fina sobre la masa y la enrollo sobre si misma ayudándome con el paño.
Pincelo el exterior con aceite de oliva. Corto unas figuras de la masa restante con un cortapasas. Las pincelo también y con ellas decoro el pastel.
Pongo un papel vegetal en la bandeja del horno y coloco el pastel encima.
Introduzco en el horno durante 35 minutos a 180 ºC.
Sirvo.

Me gusta mucho, muchísimo, mezclar sabores. Usar ingredientes típicos de los postres en mis platos principales y éste es un buen ejemplo.
Esta masa de fondo dulce se deja acompañar a la perfección por un relleno de verduritas pochadas.
Por ciero que strudel significa remolino en alemán. Ampliando vocabulario...