Hoy cenamos en casa de mis cuñados Gecha y Carza. Y llevamos esta tarta, que es muy fresca y ligera. Un clásico del recetario de TMX, que hice mucho en su momento y que hace unos días volví a repetir, con gran éxito.

Y la hago así:
Pongo en un colador, sobre un cuenco, 800 g de piña en su almibar, a escurrir.
Vierto en el vaso de la TMX, con la mariposa puesta, 500 g de nata líquida, una terrina grande de queso blanco fresco y 20 g de fructosa. Bato durantes 20 sg a velocidad 4.
Divido la mezcla en dos cuencos diferentes y guardo uno en la nevera.
Pongo la piña escurrida en el vaso de la TMX, excepto 3 medias rodajas de piña, que reservo para decorar. Trituro durante 20 sg a velocidad 6.
Forro un molde metálico desmontable de 20 cm de diámetro con una cruz de plástico de cocina (film).
Mezclo el almibar de la piña con 50 g de ron blanco. Voy empapando en la mezcla 12 bizcochos de soletilla duros y colocándolos en el molde.
Cubro con la mezcla de nata y queso.
Repito la operación empapado/colocado de 12 bizcochos más.
Cubro con la piña triturada.
Finalizo con otros 12 bizcochos, que mojo, una vez colocados, con lo que queda del almibar.
Introduzco en la nevera durante un par de horas, mínimo.
Vuelco el molde sobre una fuente de servir y retiro los plásticos.

Con el otro cuenco de nata y queso cubro la tarta ayudada de una espátula pequeña, o una pala de pescado, por ejemplo.
Decoro con las tres medias rodajas de piña y una guinda en almibar.

Y sirvo.
Os deseo una noche fantástica, rodeados de gente buena, que sea el postre perfecto para el 2010.