El sábado 12 de febrero nos acercamos al Retiro a dar un paseo.

Me sorprenden las obras de Cristobal Gabarrón, el escultor murciano que lleva aaaaños viviendo en Valladolid, su estilo me resulta ya tan familar....

Sus colores planos y su atrevidas formas, en los enormes bloques de fibra de vidrio, están inspirados en las Torres de la Alhambra y el entorno que las rodea.
De la bulliciosa avenida de Méjico pasamos a los tranquilos parterres laterales en los que algunos individuos gozan de la soledad.

Leyendo el diario.

O plantando cara al anhelado sol de invierno.

En todas las esquinas hay algo que llama mi atención. Ya puede ser un coro ensayando...

Un cerezo en flor, tan pronto....

O la pétrea y nivea escultura a Pérez Galdos, semiescondida tras un chiringuito.

El Retiro es de quien lo transita.

O de quien lo disfruta. O del que hace ambas cosas a la vez, cómo Sella, cómo Jucha, cómo yo. Esta mañana.

Arquitectura de cristal, enmarcada por naturaleza, en medio de la gran urbe.

Pasos de taichi, suaves y delicados, pero firmes.

Ladrillos y azulejos recortados contra el limpio cielo de la capital, por fin tras las lluvias.

Y sufragistas recordando que tal día cómo hoy, hace 80 años, se aprobó el derecho al voto de la mujeres en España, por primera vez.

El Estanque está repleto.

Y en La casa de Vacas los árboles crecen del revés.