El fin de semana vienen los Camar. Instauramos cómo centro de reunión la casa de Macrra y Raen, en Simancas.
Se está de lujo en el jardín. Aperitiveamos en el porche. Hay que ver cómo le sale el salpicón de marisco a Boren...

Y comemos un estupendo risotto de setas hecho por los hombres de la casa.

Raen insiste en que no está tan rico cómo otras veces. Tendremos que volver para comprobarlo.
De decorar el postre se encarga Ingolo, maestro repostero.

Tras la comida, charleta, siesta, al rugby unos, de paseo otras...

Hace fresco y la gente menuda quiere merendar. Volvemos, seguimos con las conversaciones.
El salón de los Enrra es amplio y acogedor, con su chimenea. Predispone al despanchingamiento en los sofás.
Un buen rato despues nos disponemos a cenar.

Han preparado una raclette de queso, con jamón dulce e ibérico. Con patatitas rehogadas, cebolletas y pepinillos.
Y lo acompañamos con una degustación de panes, a petición expresa de Ingolo.

El de casa de siempre, de centeno, comino y alcaravea, de tomate y orégano y un pan rústico aromático.
Luego vienen los G&T y las risas...