Tengo una planta de menta hierbabuena desde hace años. Habita en el balcón del salón o en la galería de la cocina. Según sea verano o invierno.

La llevo a Noja, la traigo de vuelta a Valladolid. La pinzo y uso sus hojas para cocinar, para los mojitos, para adornar algunos platos.
Me gusta pasar la mano por encima y agitarla, oliendo su aroma, fresco, cómo a chicle, que diría mi sobrino Javichu...
Se seca, la rapo, vuelve a brotar. Esta última vez ha sido increible. En pocas semanas sus hojas han crecido cómo nunca.

Nunca, nunca, habían sido tan grandes.
Grande, también, es la afición del Estudiantes. El club de basket del que Jucha siempre ha sido seguidor.

El miércoles pasado el Estudiantes se juega en casa el paso a la Final Four de la Eurocup.
Debe remontar los nueve puntos de ventaja que el Cedevita de Zagreb logró en su cancha en el partido de ida.
Y empieza fuerte, pero nervioso. Roba mucho, pero encesta poco.

La Demencia no para de animar, gritar, agitar banderas, abrir y cerrar pancartas.
Sus cánticos, los de siempre, se oyen fuera del palacio. Irreverentes, incorrectos in...todo.
Pero en Carabanchel ya están acostumbrados a los dementes. De hecho dentro del Vistalegre Arena hay mucha concurrencia del barrio.

Es la afición más ruidosa que conozco, una de las más entregadas, y en el Palacio de Vistalegre, su casa, hace ahora 10 años, se sienten potentes, cómodos, sin compartir el espacio con sus enemigos más acerrimos, los del Real Madrid, cómo sucede cuando juegan en el Palacio de los Deportes.

Por ellos, sólo por ellos, el Estu debería haber remontado esos nueve puntos y haber sumado alguno más.
Pero no pudo ser. Los jugadores del Ramiro no pudieron traspasar el muro croata. Y es el Cedevita de Zagreb el que se va a Treviso.
¡¡¡Buen viaje!!!