Para que Sella pueda criar debe pasar antes una serie de pruebas que confirmen su instinto y predisposición a la caza, con el fin de que la raza no pierda las características para las que fue creada.

Tenemos muy claro que le gusta la pluma, no hay más que recordar lo que hizo con la almohada de Jucha..., y cada pájaro que ve, pájaro que muestra. Pero ¿ y en el agua?

¿Será capaz de sumergirse en las frías aguas del Cantábrico en busca de una posible presa?

Cómo no es cuestión de andar a escopetazos en plena costa de Noja, probamos con una pelota de tenis.
¡¡¡Sí!!! Una y otra vez Sella se mete en el agua tras su presa.

Lucha contra las olas, nada y aprovecha el oleaje para regresar a tierra, qué lista...

Jucha la motiva y anima como nadie. Es único para eso.

Y yo disfruto fotografiando y ¡grabando! las evoluciones de mi perruca y el bonito entorno de la playa de Pombera. Un reducto que se conserva cómo cuando yo era niña. Aún paradisiaco.