Mientras los triatletas se hacen los casi 90 km de la prueba en bici, Jucha y yo aprovechamos para tomar unos pintxos en La Reina del Arenal.
Y en algún otro chiringuito cercano...
Me sorprende cómo se ha dulcificado Bilbao en los últimos años. Sobre todo esta zona.
Sin perder su aire industrial y predominando el vanguardismo.
Los alrededores del Gugenheim van musicando una armonía con el resto de la ciudad muy lograda.
Para tomar el café nos vamos adentrando en El Ensanche.
Me gusta ver el cercano monte, tan verde, desde la Plaza de Moyúa.
Y los comercios más tradicionales, aunque vayan dejando paso a las grandes multinacionales en La Gran Vía.
Qué ni con esas pierde su porte aristocrático, tan elegante...
¿Unos bollos de mantequilla o unos pastelitos de arroz? Mejor unos macarrons... Por probar...
¿Quién ha dicho que Bilbao es gris?
Me gustan sus contrastes.
Me gusta.
Y de vuelta aparece nuestro querido Buciero, imponente. Dispuesto para otro vericueto.
Dª Conar ..., le ruego me disculpe si me situo, descaradamente, de la parte de Dª LaUri.
Afortunadamente, en Bilbao lo que hay son bastante bilbaínos ... y, por desgracia, algunos menos bilbainos (trisílabo)
.
En Easolandia, como compensación divina, los que abundan son los donostiables... o..., algo "asín". 
Y eso..., pues..., compensa cantiduvi... y se nota 
