Por primera vez en mucho tiempo pasamos esta noche especial en Noja.
La noche que mejor mezcla lo sagrado con lo pagano.
Las campanas de la ermita no dejan de sonar.
Y se confunden con los ritmos tropicales de la orquesta de turno.
El fuego, que todo lo purifica, se eleva a lo largo de las horas. Alimentado por maderas viejas, por apuntes escolares, por malos rollos, impalpables, de los que deseamos olvidarnos....
[¡¡¡Qué retrasada voy!!!]
Marhya, seguro que en tu pueblo acogerían la idea de hacer una gran hoguera en donde arrojar todo lo feo, lo malo y lo viejo de los años pasados, con gran aceptación. Yo empezaría a hacer campaña ya para la próxima. y lo del chocolate suena...umhhhh.
¿En la playa, Kris? Allí las hogueras se ven diferentes... Más que salidas..entradas!!!
Besotes a las dos!!!