Con nuevas amistades.

En un verano en el que las chaquetas han salido, por fín, del armario.
Por lo menos durante la primera mitad.

Las hay que ya no son tan niñas, aunque sigan luciendo churretones de chocolate, despues de tomarse un helado en Regma.

Y niñas, que pese a sólo tener 3 años, se enamoran como adolescentes.

Trozos de pan con nombres medievales.

Sonrisas achinadas.

Presentaciones prematuras.

Relaciones consolidadas.

Surferos a los que se les queda el corcho pequeño.

Nuevas adquisiciones.

Estos también lo son...

Camioneros regordetes.

Que comparten sus juguetes.

Y la simpatía hecha carne.

Aunque por detrás vienen a galope tendido deseando destronar a la reina.

Pandilleras cercanas.

O más independientes.

Sobrinos mimosos y tíos también.

Y cuquis encantadas de que, de vez en cuando, el plan les saque de la playa y puedan ir a tomar el aperi.