Ayer mi cámára sacó su última foto del verano, y la hizo Jucha.

A Máster, y a mí, en el jardín de su casa de Boecillo.
Allí estuvimos toda la tarde, de charleta. Cómo si nos conociéramos de toda la vida.
Y es lo que tiene la familia, que siempre hay algo que contarse, algún tío del que hablar, algún bisabuelo que recordar... y que no hay verguenzas ni timideces a la hora de preguntar, o de confesar...
Muchas cosas le tengo que agradecer a la red y ésta es una de ellas. El haberme encontrado con gente encantadora e interesante, como mi prima...