En mi familia a todos les gusta hacer canoa, desde tiempos del tatarabuelo Joar.
Hoy el día se ha despertado claro y limpio, y el mar cómo una balsa.
Ha llegado el momento de mi bautizo de canoa.
Primero me calzan un salvavidas. No sé si me gusta mucho, me da un calor...
Luego me suben en la piragua del tío Raal...
...Y a navegar. Flis, flas...
Ahora vamos bordeando el vivero. Meto la mano en el agua y me gusta, charloteo contento.
Mola colarse entre las rocas.
Ahora volvemos, dejando atrás San Pedruco.
- ¿No hay más?
Un bañito siempre viene bien tras el ejercicio. Papá me mira orgulloso. Soy un machote... de la pera.
- Gormi, tío, vaya aventura...
- Ni me cuentes.. que me das una envidia...
- No te preocupes, chaval, el próximo verano te vienes.