El 12 de septiembre hay luna llena.

Subimos a Villanubla, como muchas veces a lo largo de los dos últimos años.
Paseamos por la base. Cómo tantas tardes.
Hace calor, aunque la luna ya está ahí arriba.
Tan redonda.
Charlamos de todo un poco y de muchas cosas en general.
Mientras, Sella corretea y aprende de Clifford y Brix cómo sacar los conejos, o las perdices.
Y nos vamos preparando para la despedida.
Kris y mi primo Igpi se vuelven a Madrid.
Cenamos en la mesa de la cocina, de picoteo. Ahora saco esto que me sobro de ayer. Tenemos unos embutidos...
La tortilla te sale estupenda.

Este clarete sabe ¡a gominola!
Seguro que allí os va muy bien, pero nosotros os vamos a echar de menos. Mucho.