Viernes, 14 de octubre de 2011

El domingo por la mañana nos vamos a conocer los alrededores de Teruel.

Rodamos por la comarca del Gúdar-Javalambre.

Luce el sol y Rochi nos comenta lo agostado que ya está todo. Lo bonita que es esta zona en primavera.

Atravesamos Mora en busca de un sendero por el que caminar un rato.

Un pequeño cartel nos indica la existencia de La Balsa Nueva (s XV).

¿Será por aquí?

Efectivamente. Llegamos a una edificación de sillares impecables. Sujetos por tres potentes contrafuertes.

Constituye una vieja presa. Una de las construcciones hidraúlicas mejor conservadas de esa época y denota la importancia de la economía de regadío en la zona, clara herencia de su pasado musulman.

El paisaje, con el embalse es más que bonito. Tranquilo y fresco.

Si quieres profundizar en el tema, cómo he hecho yo, este documento es muy interesante.

Comemos en El Rinconcico, que, aunque no hago crónica, es absolutamente recomendable.

Despues de columpiar a los niños y que se desfogen, recorremos el bello pueblo de Mora de Rubielos.

Andamos por sus calles estrechas y adoquinadas, en plenas fiestas.

La piedra combina a la perfección con las maderas y los azulejos, una constante en la arquitectura tradicional de la zona.

La ex-colegiata de Santa María es una mole, con pocos adornos y mucho muro. Despues de la catedral de Gerona su nave es la más ancha del gótico hispánico.

Tras la Guerra Civil española se encuentra en ruinas, y en 1944 es declarada Monumento Nacional, pero en la actualidad y desde el exterior, muestra signos de claro deterioro...De nuevo.

En la subida al castillo vemos La Torres, los restos de un amurallamiento construido a finales del siglo XIV. La historia de la villa está llena de cambios, ventas, donaciones, que mareaban a su población entre Castilla y Aragón. Y en 1370 la familia Fernández de Heredia llega para afianzarse en el poder.

Reforman el templo existente y lo elevan a la categoría de colegiata.

Y levantan el imponente castillo, sobre los restos de una alcazaba morisca.

No importa que esté cerrado, es más divertido poner gafas de sol a Sella.

Y siempre hay que dejarse algo para volver...

En el siglo XVIII la zona vive un segundo florecimiento a causa de la agricultura.

Los terratenientes, enriquecidos, construyen bonitos palacetes, cómo éste, de los García Herranz, con bellos motivos de forja y capillas privadas.

Muy al estilo levantino.

Es San Miguel y el pueblo se divierte. Hacen bien.



Publicado por talipo @ 12:00  | Vericuetos
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Comentarios
Publicado por Marhya
Viernes, 14 de octubre de 2011 | 14:15

¡Gracias por compartir la escapada, dan ganas de coger el coche este fin de semana, que todavía hace bueno!

Besos.

Publicado por Zuhur
Domingo, 16 de octubre de 2011 | 10:26

Estupendo rodaje, Doña. Careto flor

Me se han puesto los dientes afiladicos, ya que desde el magdaleniense tengo programada escapadas a la zona oriental de Teruel: Gúdar- Javalambre; Maestrazgo; Matarraña.

Me se amontona el trabajo y el tiempo restante ya comienza a tacañear ... ¡¡gran dilema!! Enfurru?ado

Me fascina la zona: Mora de ..., Rubielos de ..., tienen tantos atractivos... RollEyes

Bueno, en cualquier momento se nos sube la mosca a la nariz y ¡¡allá que te nos vamos!! Bailando

Agurtxu!!  Gestos con las manos

Publicado por talipo
Mi?rcoles, 19 de octubre de 2011 | 21:07

Marhya, aprovecha, que aún queda todo el otoño.

Lo mismo te digo Zuhur, aunque se que vosotros sois poco vagos para embarcaros en nuevos vericuetos.

Besotes!!! Gestos con las manos