Me dice mi tío que la crónica de hace dos días le ha sabido a poco.

Y es que en Alicante, no existe el otoño.
¿No hay rojos?
¿Ni ocres?
¿Mezclados con verdes secos y troncos grisáceos?

¿En dónde se quedan las hojas que aquí tapizan el suelo?

¿En dónde las parras multicolores?

Doña, me declaro un fanático defensor de las cuatro estaciones.
Sin duda tendrán su aquel, como todas as cosas en este mundo, pero el clima tropical y los árboles de hoja perenne no gozan de predilección, como decoración constante.
Lo que si me apena es lo poco que dura nuestro otoño atlántico, que como todas las cosas "requetegüenas"..., hay que disfrutarlas en pequeñas "diócesis" 
Agurtxu.