Martes, 08 de noviembre de 2011

Destino anhelado desde hace tiempo, Almagro siempre nos pesca en ruta y nunca encontramos el momento de pararnos. Pero hoy lo conseguimos. Paradores se puso en contacto conmigo hace unos días para notificarme que mis puntos de Amigos caducan a finales de año y cómo no están los tiempos para desperdiciar ninguna oportunidad reservamos una noche en el Convento de San Francisco.

A media tarde tomamos posesión de la habitación y nos lanzamos a patear las calles del pueblo. ¿¡Pueblo!? Entre las calles blancas del Barrio Noble alternan excelsos palacios de una serie de familias que, al parecer, vinieron de Centroeuropa para financiar los planes de expansión de los Austrias durante el Renacimiento, junto con los de la nobleza local.

Cal, piedra y maderas nobles. Riqueza austera y manchega.

De vez en cuando irrumpe el añil, para dar la nota discordante que nos habla de los calores estivales.

O la omnipresente Cruz de Calatrava que recuerda el poder de las órdenes monásticas en la zona, durante el Medievo, intimamente relacionadas con la Reconquista y la Corona castellana.

La archiconocida Plaza Mayor tiene bien merecida su fama.

No es una plaza soportante al uso, concentrica y regular. Sus dinteles se alinean unos enfrente de otros, dejando los lados más estrechos libres de ellos. Con un jardincillo a un lado...

Y el Ayuntamiento al otro.

Entre los soportales se abre una pequeña puerta que nos reserva uno de los rincones más peculiares de Almagro.

El Corral de Comedias. Sorprendentemente pequeño. Repintado y coqueto.

Con detalles, cómo el del pozo, que nos recuerdan su otro uso, el de posada, anterior y posterior a su época gloriosa. La prohibición, en el siglo XVIII, de los corrales hace que se reconvierta en el Mesón de la Fruta, ocultándose el escenario. En 1955, tras unas obras de restauración se vuelve a inaugurar cómo espacio teatral.

Seguimos paseando y atisbando tras las imponentes fachadas palaciegas. El disfrute a hurtadillas de los patios manchegos, tan mesurados y elegantes, bien vale la regañina de algún propietario, harto de turistas.

En el almacén-palacio de los Fugger, Fúcares, traducido al castellano, también hay un bello patio.

Esta vez en ladrillo. De visita imprescindible si quieres conocer el devenir de una de esas familias importantes, de las que hablo más arriba.

Estos banqueros reales pasan a ser los beneficiarios de las rentas de las minas de Almadén y otras minucias.... Su poder y riqueza es enorme y su influencia, por lo tanto, también.

Además de dejar Almagro sembrado de descendientes de las familias que se desplazaron con ellos, los Wessel, los Schüren, los Xelder..., sus administradores y encargados, traen el gusto por los encajes. Y lo difunden por todo el Campo de Calatrava. En las largas tardes mujeres y niñas se dedican a los bolillos. En la puerta de casa en verano y al lado de las chimeneas en el crudo invierno.

Aún se dedican en Almagro al delicado trabajo, que alternan con la cesteria. Aprovechamiento, puro y duro, de los espartales de Daimiel y otros humedales cercanos.

La tradición comediante también surge por otras esquinas del pueblo. El Teatro Municipal, levantado en 1863, y reformado por Miguel Fisac en 1989, tiene una agenda variada y una fachada muy pimpante.

Y el Museo Nacional de Teatro, enclavado en los palacios de los Maestres de Calatrava hace que el ovillo de la Historia se entrelace, cada vez más.

De vuelta al Parador vislumbramos algunos de sus ¡16 patios!. Cenamos de picoteo en la terraza del bar y nos damos las buenas noches.

A la mañana siguiente las estancias del antiguo convento franciscano tienen una luz renovada.

Nos esperan otras bellezas manchegas por disfrutar.



Tags: Vericuetos, Castilla-la Mancha, Almagro

Publicado por talipo @ 13:45  | Vericuetos
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Comentarios
Publicado por Barbara Campos
Mi?rcoles, 09 de noviembre de 2011 | 20:39
Que preciosidad, no me imaginaba Almagro tan bonito. Que envidia me da el viaje y el hospedarse en un monasterio. ¡vosotros si que sabeis disfrutar! un beso Barbara
Publicado por talipo
Mi?rcoles, 09 de noviembre de 2011 | 22:05

Es precioso, Barcam!!! Yo también me sorpremdí en este viaje, sabía de sus bellezas, pero no me imaginaba tanto palacio. Lo de hospedarse en Paradores tiene ese encanto, una noche duermes en un monasterio, otra en un castillo, otra en un edificio de diseño vanguardista... Y casi siempre en enclaves peculiares.

Besotes y bienvenida al blog!!!

Publicado por Marhya
Viernes, 11 de noviembre de 2011 | 14:36

¡Qué bonito!! Y qué encanto, otro lugar que no conozco.

Besos.

Publicado por talipo
Viernes, 11 de noviembre de 2011 | 15:44

A la agenda!!!

Besotes!!!