Siempre tengo en el congelador unos cubos de espinacas que me sacan de algunos apuros.
La última vez los he preparado así:
Pongo en la sartén un buen chorro de aceite de oliva virgen extra. Enciendo el fuego suave.
Mientras se va calentando el aceite pelo y pico una cebolla mediana.
Añado a la sartén. Añado sal, tapo y dejo pochar.
Cuando la cebolla empieza a dorarse añado dos cubos de espinacas congeladas. Tapo.
Les voy dando la vuelta a los cubos para que se vayan descongelando de manera uniforme.
Una vez descongelados dejo destapado para que se evaporen todos los líquidos.
Troceo pequeño 30 g de queso curado. Añado a la sartén.

Le doy un par de vueltas para que el queso coja calor.
Cuando empieza a derretirse retiro del fuego y sirvo al instante.
¡¡¡Vaya plato rico que ha salido!!!