Martes, 08 de enero de 2013

Retornamos a principios de noviembre, que aún nos quedan unos días en Fuerteventura.

Otra buena caminata que nos damos es la de la ascensión al Pico de la Zarza. Desde los primeros metros de subida ya vemos la disposición de Morro Jable, el pueblo más meridional de la isla majorera, tomado por los alemanes dede hace años.

Más ordenado y verde que el resto de la Fuerteventura. Por lo menos la franja costera...

Hacia el interior el panorama vuelve a ser desértico, casi cruel.

Durante varios kms dejamos el barranco de Butihondo, curioso nombre, a la izquierda.

En los últimos metros el sendero se estrecha, se hace más pindio, y también más verde.

Llueve y paso frío. Me resulta dura la excursión.

Pero las vistas a las playas del Cofete y Barlovento, que me esperan arriba, me compensan sobradamente.

Y, también, la satisfacción de haber llegado al punto geodésico de la isla, a 812 metros de altitud.

Un buen bocata, absorta en el paisaje, completa la mañana.

El descenso se hace en un periquete. Abajo nos espera la Playa de Matorral.

Perfecta para darse un buen baño. Pero yo me sigo resistiendo.

La vuelta la hacemos por el oeste de la isla, a partir de Costa Calma, pasando por La Pared, Pájara y Betancuria.

El atardecer desde uno de los miradores de la recién estrenada carretera es maravilloso.

Y la curiosa orografía de esta zona.., mucho más. Esas colinas redondeadas me recuerdan a una persona arropada por una mullida manta. Busco quien puede ser y si se va a despertar.

A la mañana siguiente el plan es de playa. Las dunas de Corralejo son un lugar singular de una belleza agreste. Con fuertes vientos en la mayor parte de los días del año.

Y Pecha está deseando echar a volar su parapente, para practicar.

Eolo no acompaña, pero consigue levantarlo, y levantarse, varias veces.

Vuelve a llover a ratos, sale el sol. Es más cómodo el paseo que la opción lagartija, que tanto me suele gustar.

Los corrales de piedras que dan nombre a la playa me encantan, sobre todo cuando aparecen colonizados por las rayadas sombrillas de colorines.

En unos días se celebra un encuentro mundial de cometas y ya hay aficionados arrancando vuelos a sus telas.

Por la tarde buscamos información en Corralejo para alquilar unas bicis al día siguiente. No damos con nada pero yo empiezo a encontrar pequeños rincones llenos de encanto, entre la maraña de urbanizaciones y apartamentos.

Una pequeña playa familiar al pie del casco viejo...

De calles estrechas, mucha cal y algo de piedra volcánica que me recuerda a las otras islas.

Una Fuerteventura que me podría llegar a enamorar.


Tags: Vericuetos, parentelas, islas canarias, fuerteventura

Publicado por talipo @ 11:22  | Vericuetos
Comentarios (4)  | Enviar
Comentarios
Publicado por Kris
Martes, 08 de enero de 2013 | 12:00

Y a nosotros nos entran ganas de conocerla ..... Bss

Publicado por talipo
Martes, 08 de enero de 2013 | 12:13

Entonces..., misión cumplida!!! Gui?o

Publicado por Alco
Martes, 08 de enero de 2013 | 17:12

A mi cada día me gusta más andar y menos correr ....... me estaré haciendo mayor? bonitas vistas.

Besos

Publicado por talipo
Martes, 08 de enero de 2013 | 18:52

No, es que andar mola más. Se ven mejor los paisajes y no duelen las rodillas.

Besotes!!!!