Jueves, 17 de enero de 2013

Cada vez que vamos a Málaga Marbus y Juseg nos aseguran que les encantaría venir a pasar unos días a casa.

Los dos tienen agendas laborales complicadas de enlazar, pero, por fin, a mediados de noviembre consiguen cuadrarlas y cogerse unas vacaciones juntos.

El destino está claro. Es obligatorio que vengan a hacernos la visita.

Recién llegados les llevamos a comer a Los Zagales y después les paseamos por Valladolid.

La Plaza Mayor, el Pasaje Gutiérrez, la Catedral, la Universidad, el Rectorado, la Antigua...

San Martín, San Pablo y San Gregorio, el Palacio de Villena, el Palacio Pimentel, el Palacio Real...

El Viejo Coso, el Palacio de Fabio Nelli, San Benito, el Mercado del Val...

Y a dormir, que el viaje desde Málaga ha sido agotador y la ruta muy intensa.

Al día siguiente hemos quedado en visitar Protos, en Peñafiel.

Accedemos a su interior por la bodega de mediados del siglo XX, excavada en el monte, bajo el potente Castillo.

La guía nos cuenta con detalle, y de forma muy amena, los inicios de la bodega y sus distintas ampliaciones tras la expansión de la marca.

Hace hincapié en detalles de la arquitectura que me resultan muy interesantes.

Luego pasa a contarnos el proceso de producción de sus vinos.

Y cómo se alternan los métodos más tradicionales con los más modernos.

¡¡¡Y esto nos lleva al siglo XXI!!!

Rogers Stirk Harbour + Partners [sí, sí, los de la T4]  y Alonso Balaguer y Arquitectos Asociados son los autores de la nueva sede de Protos, justo enfrente de la anterior y unida a ella bajo tierra.

A varios metros bajo el nivel de la calle el vino sigue madurando en madera.

Unos pisos más arriba se encuentra la zona de almacenaje.

En las estancias superiores están situadas las zonas de recibo, oficinas, una tienda y la sala donde probamos varios vinos de la casa.

La guía nos cuenta cómo hay que hacerlo...

El resultado es un imponente esqueleto de madera, hormigón, acero y cristal, que nos gusta.

Como nos ha gustado la visita. De lo más recomendable.

Después de la cata conviene llenar el estómago y lo hacemos en Molino de Palacios, de nuevo.

Y de nuevo, no tengo suficientes fotos cómo para hacer una crónica digna del chiringuito.

Es una pena ya que le volvemos dar muy buena nota. Ese lechazo....

Bajamos la comida paseando por Peñafiel, observando lentamente sus calles.

Sus edificios. Su Plaza del Coso. Su Castillo...

Acabamos el día en Valladolid, tomando unos variopintos G&T en Coca.

Con Marlo y Elabuelo, que están por aquí.

Con la camarera más salada de la ciudad.

Y un bocata de rabas en La Mejillonera.

En ese orden.

Curioso.


Tags: Vericuetos, parentelas, castilla y león, valladolid, peñafiel

Publicado por talipo @ 6:58  | Vericuetos
Comentarios (2)  | Enviar
Comentarios
Publicado por Invitado
Jueves, 17 de enero de 2013 | 8:07

Gran e intenso finde. De los que apetece repetir.Y Paulita una gran ANFITRIONA. Su maridin seguro que está MUY ORGULLOSO de ella. Doy FE. "El Luisma"

Publicado por talipo
Jueves, 17 de enero de 2013 | 9:09

Ayyy! ¿Si tú eres el Luisma, yo quién soy? ¿Paz? loco

Besotes.