Lunes, 08 de julio de 2013

Miércoles, 5 de Junio. A las diez de la mañana estamos saliendo del garaje de Casataños.

Llevamos unos bocatas y paramos a comer en un embarcadero, en Osera de Ebro, Zaragoza. Junto a los restos del Castillo de los Cornel y el campanario vigilante de la Iglesia de Santa Engracia.

Me gusta encontrarme algo bonito que ver, aunque sea durante unos momentos. España está llena de rincones en los que vale la pena pararse y recrearse.

Por la tarde llegamos a Girona. Es la segunda vez que visitamos a asunb y JR en su feudo y encontramos solitos el camino, aunque nos hayamos cruzado Barcelona en hora punta. tomatazo

Durante la cena JR nos cuenta los planes para los siguientes días. Ha trabajado duramente para que podamos ver y hacer el máximo de actividades posibles. ¡¡¡Cómo nos conocéis, bandidos!!!

A la mañana siguiente salimos hacia Pirineos.

La primera parada la hacemos en las inmediaciones de Castellfollit de la Roca. Superviviente sobre una roca que separa los ríos Fluvía y Toronell, este pequeño pueblo se levanta sobre una enorme pared basáltica.

La misma piedra con la que se construyen los edificios de su casco viejo... Resultado de la lava que ha solidificado durante siglos tras las erupciones.

Y es que Castellfolllit se encuentra en plena comarca de La Garrotxa. Una de las pocas zonas volcánicas de la península, que yo me esperaba agreste y devastada, y me sorprende con una frondosa vegetación de robles, encinas, pinos, laureles...

Y en las riberas de los cauces unas hermosas huertas junto con bonitos ejemplos de arquitectura industrial de épocas pasadas.

Durante el recorrido por las estrechas callejuelas me asaltan los detalles. Los rincones llenos de encanto. De vida.

Continuamos por la carretera antigua hasta llegar a San Joan de les Abadeses.

Allí vuelvo a maravillarme con el monasterio que da nombre al pueblo. Una joyita románica, de curiosa planta, a la que se accede por el claustro. Bonito ejemplo de un gótico emergente y elegante, de esbeltísimas columnas, cómo patas de cigueña.

En el interior de la Iglesia nos espera la penumbra y un modernísimo descendimiento del siglo XIII.

Si me dicen que está esculpido en los años 60 del siglo pasado me lo creo, oye...

Le acompañan un bello retablo dedicado a San Agustín, una imagen preciosa de Santa María la Blanca, en alabastro, cómo no... Un sepulcro gótico...

Y un pequeño, coqueto y exclusivo museo con una serie de piezas muy curiosas, todas del monasterio y de otros edificios sagrados de la villa, con gran calidad.

Tras la comida en una cooperativa agraria que nos encanta nos dirigimos a Ripoll.

Allí sé lo que me espera: El Monasterio de Santa María. Germen de la villa y director, durante siglos, de la vida cultural y religiosa de la zona.

Tras años de decadencia, incendios y ruinas sólo conserva, de su época de gloria, el claustro y una de mis fachadas románicas favoritas.

De intrincada lectura... Me traigan una silla, por favor, que me siento delante un par de horas.

El interior es moderno, pero de inspiración románica. Fruto de los desvelos de Monseñor Morgades, obispo de Vic a finales del siglo XIX, que se empeñó en su reconstrucción.

Magnífico, eso sí.

Invitando al recogimiento y a la oración.

El claustro, de larga construcción, guarda el estilo de los primeros pilares, pero deja que el gótico aparezca en la ejecución de los capiteles, llenos de personajes y bestias, de vegetación, de variación constante.

La torre campanario se yergue sobre la capital del Ripollés.

"Yo te doy nombre, comarca. Soy así de imponente."

En las calles adyacentes mandan los siglos posteriores. El caserío de los siglos XVIII y XIX se impone.

Cruzamos Ribes de Freser, nuestro destino final, para subir hasta la Ermita de San Antoni.

Allí se casaron hace unos añitos asunb y JR. ¡¡¡Vaya lugar más precioso!!! Cuenta JR que en cuanto vió el entorno le recordó a su Asturias natal.

Desde allí nos acercamos al mirador. Nadie dijo que el camino sería fácil... Cómo en el matrimonio...

Pero las vistas merecen la pena, cómo en el matrimonio. Gui?o

Allí abajo está Ribes, a los pies del imponente Puigmal.

Y alrededor los maravillosos Pirineos gerundenses.

Visitamos Campelles, de cuidado urbanismo, y Queralbs.

Piedra oscura, tejados de pizarra y una lluvia fina acompaña las curiosas columnas de marmol azul de su iglesia parroquial.

Nada nos hace imaginar que en Ribes de Freser el granizo está haciendo de las suyas.

Cuando llegamos los tejados y las cunetas nos lo cuentan. Sus tres ríos casi desbordados y el puente nuevo inundado.

Esa noche salimos en las noticias regionales.


Tags: Vericuetos, amiguetes, cataluña, girona

Publicado por talipo @ 7:41  | Vericuetos
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Comentarios
Publicado por Marhya
Lunes, 08 de julio de 2013 | 11:58

¡Que chulada!

Conozco muy poco Girona, sólo he estado en la capital y fue en el viaje de estudios de 8º, así que no me fijaba mucho en según qué cosas. Habrá que regresar. Ese pueblito de piedra y pizarra me ha intrigado.

Besos.

Publicado por asunb
Lunes, 08 de julio de 2013 | 12:55

Gestos con las manos precioso reportaje pero lo mejor ha sido vuestra visita y vuestra compañíaaaaaaa.

Esperamos vernos pronto Beso Beso Beso

Publicado por talipo
Lunes, 08 de julio de 2013 | 20:17

Marhya, qué buen ojo tienes!!! Queralbs es precioso, en plena montaña, rodeado de altos picos y con una cuidadísima arquitectura. Llovía y no quise sacar mucho la cámara, por eso no hay más fotos. Tienes que volver a Gerona, verás cómo, cómo a mí, no te deja de admirar.

asunb, vuestra compañía, también, es siempre lo mejor de estos encuentros. Sóis unos anfitriones perfectos. Estamos deseando volver a veros, esta vez en nuestro terreno. Gui?o

Besotes a las dos!!!