Martes, 14 de enero de 2014

La mañana del sábado amanece radiante.

Por Nela pasa el panadero a primera hora y Jagu se apresura a coger un buen pan de pueblo, una borona, para la comida.

Después salen con las bicis, de nuevo.

Y 1000A repite carrera con Blues y Sella. ¡¡¡Hasta luego!!!

Nuestro paseo toma el camino contrario al de ayer. Nos dirigimos hacia el Oeste. Primero en cuesta y luego llaneando entre eras.

Más otoño, con los campos en reposo, tranquilos. A la espera del final de la próxima estación, para ser trabajados.

Cuando llegan los deportistas tomamos la dirección de Orduña.

Una vez allí los planes se nos trastocan. Esperamos una barbaridad para comer y se nos hace de noche yendo a visitar el Santuario de la Antigua, patrona de la única ciudad de Vizcaya.

El paseo hasta allí es bien bonito, atravesando un barrio señorial de casonas de veraneo y llegando a la Iglesia tras un cuidado parque de árboles inmensos.

Cuenta la leyenda que un pastor halló una imagen de la Virgen enredada en una morera a los pies del monte Txarlazo. En ese lugar se documenta un santuario en los álbores del s.X.

Tras varias intervenciones arquitectónicas, el aspecto actual data del XVII, con una portada barroca de estilo severo.

Qué sólo se ornamenta en la puerta de acceso a la Iglesia.

Dentro luce, en la penumbra, una bella imagen de la patrona. Un par de velas, por Filipinas, que en estas fechas Doc anda aún por allí, y de vuelta a la ciudad nos paseamos por su casco antiguo, esplendido. De bellas casonas blasonadas en estrechas callejuelas.

Todas ellas parecen dar a parar a la Plaza de los Fueros. Enorme y dorada. Rodeada de magníficos edificios cómo el Ayuntamiento, la Iglesia de la Sagrada Familia...

O cómo el de la antigua Aduana, reconvertido para uso hotelero, donde nos tomamos un café.

Antes hemos entrado en esta confitería de sabor añejo, que muestra, ya, una enorme y apetecible selección de turrones, en su amplio mostrador.

Orduña no ha sido una buena elección, por la época del año, de cortos días.

Se nos hace de noche muy pronto y nos quedamos con ganas de más. El Nacimiento del Nervión, alguna rutita por los alrededores o su elegante arquitectura se merecian allí mas tiempo.

La vuelta se nos hace larga...


Tags: Vericuetos, amiguetes, castilla y león, país vasco, burgos, vizcaya, orduña

Publicado por talipo @ 10:41  | Vericuetos
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Comentarios
Publicado por su se?oria pitufina
Martes, 14 de enero de 2014 | 10:50

que pinta tenian los turrones

Publicado por talipo
Martes, 14 de enero de 2014 | 10:59

Ciertooooooo. Menos mal que la que nos abrió la puerta era la escaparatista y no la dueña, que si no arrasamos. sabroso

Publicado por ingolo
Martes, 14 de enero de 2014 | 16:05

¡Llévame a esa confitería!

Publicado por Marhya
Martes, 14 de enero de 2014 | 16:23

Estaba pensando lo bonito que era hasta que he llegado a la foto de la confitería y mi gula me ha medio derretido el cerebro, ¡qué chulada de sitio y cuánto para dejarse tentar! Gui?o

Un beso.

Publicado por Adormidera
Martes, 14 de enero de 2014 | 20:40

Buenas tardes... tardenoches bien oscuras hoy y ya debajo de las mantas que ando con catarro, para no variar, pero... cómo me gusta dejarme llevar de tu mano.

Qué caminos-sitios más bellos... y qué dulcería, por favorrrrrrr.

Me voy, me mudo, ... yo quiero vivir cerca de sitios así. (Hola, Maby!!! mmuaac)

Un abrazo apretado, Poli, ... y que este año haya llegado, y continúe, favorable, saludable, felizz.

Sigo dando pie, sigo... Me llevo un trozo de turrón.

Publicado por talipo
Jueves, 16 de enero de 2014 | 0:49

Marhya, pensé que conocias Orduña... Esa confitería debe llevar allí unas cuantas docenas de años... o más.

Adormidera, y a mí me gusta llevarte, y qué vengas.

¡¡¡Besotes a las dos!!!