Martes, 10 de junio de 2014

Domingo 17 de mayo, ningún plan para hoy. Es buen día para tirar hacia el Norte.

Nuestra meta es Sahagún, que conocemos de paso.

Veo en el mapa que el cercano Grajal de Campos posee un castillo.

Nos paramos a verlo.

Los enormes muros en talud me sorprenden, y la ausencia de una puerta en condiciones.

Vamos con tiempo y decidimos dar un paseo por el pueblo.

El encanchado de sus suelos, los muros de mampostería y ladrillo, las calles porticadas nos trasladan a otros tiempos.

Desde lejos nos ha mosqueado la forma de la torre de su iglesia. Al acercarnos descubrimos el porqué...

"Con cinco esquinas le falta una para tener cuatro", así reza el dicho.

La calle, que estaba primero, y era propiedad municipal, hizo prevalecer sus derechos, y el arquitecto acomodó la estructura para no restar ni un milímetro a las posesiones del pueblo.

Hoy es día de fiesta y el pueblo, casi entero, entra a misa en San Miguel.

En la zona del ábside la iglesia se une a un curioso edificio que muestra una loggia hacia la Plaza Mayor.

Por el callejón de la esquina pasamos al otro lado de la calle.

Y nos encontramos con el Palacio de los Condes de Grajal.

Una imponente, pero austera, construcción. Con enormes ventanas enrejadas y un buen portón de madera, que permanece cerrado.

Le echamos un vistazo y pocos metros más adelante, camino del coche, vemos llegar a un paisano a bordo de una mobylette.

- Buenos días, ¿desean algo?

No estaría mal ver el Palacio por dentro.- Dejo caer.

Nos da una llave.

- Vayan entrando, que yo voy en cuanto acabe un asuntillo.

La primera toma de contacto es, por lo tanto, por nuestra cuenta.

Un precioso patio porticado se abre ante nuestros asombrados ojos.

De claro estilo renacentista italiano, nos habla de los gustos de Juan de Vega, primer Conde de Grajal, adquiridos durante su virreinato en Sicilia y su embajada en la Santa Sede.

Él continuó la obra de su padre, Hernando de Vega, último Señor de Grajal.

La delicada decoración de las puertas contrasta con el estado semiruinoso en el que se encuentran algunas dependencias, cómo los almacenes, la bodega o el jardín, que en su época gozó de intensa fama, por la variedad de sus plantas.

El viaje al segundo piso lo hacemos ya acompañados de D. Francisco, alcalde de Grajal de Campos.

La suntuosa escalera me parece digna de hacerse 100 kms, sólo para verla.., con un fino trabajo de cantería.

Él nos cuenta cómo el pueblo compró en 1988 el palacio en ruinas a los propietarios por seis pesetas.

Y cómo lo están reconstruyendo, poco a poco, con un gran esfuerzo y una minuciosa supervisión de Patrimonio.

[Según las últimas tendencias en restauración los elementos nuevos deben remplazar a los perdidos sin copiarlos a la perfección, para que se distingan, pero el conjunto se aprecie cómo fue o pudo ser.]

Me sorprende la profundidad del pórtico, la loggia. E imagino, allí, a los señores de la casa vigilando sus intereses.

Francisco nos enseña, orgulloso, grandes y pequeñas habitaciones, haciendo hincapié en los detalles:

La reja que comunica las habitaciones privadas con la Iglesia, las antiguas mazmorras, en las que tiene pensado inaugurar, en breve, un albergue de peregrinos, la relación del pueblo con el artista Cveto Marsic....

Conoce a la perfección la Historia del Pueblo y de sus monumentos y la explica con claridad, sin perder su llaneza.

Nos aclara el aspecto del Castillo, del que nos cuenta que es el primer ejemplo de castillo artillero en España. Una fortaleza con fin unicamente defensivo, sin espacios internos para ser habitado. Y con la mayoría de su artillería apuntando al pueblo.

Hernando de Vega, su impulsor, tenía muy claro con quien estaba enemistado.

Pero es Francisco el que mejor te puede contar este relato.

No dejes de localizarle cuando vayas...

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Muchas gracias, D. Francisco, por su generosidad, su confianza, sus conocimientos y su entrega con este maravilloso proyecto.


Tags: Vericuetos, castilla y león, león, grajal de campos

Publicado por talipo @ 8:00  | Vericuetos
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Comentarios
Publicado por Marhya
Martes, 10 de junio de 2014 | 10:28

¡Que bonito! Y me queda cerquita, más o menos, me lo apunto que este sitio no lo tenía fichado.

Besos.

Publicado por talipo
Martes, 10 de junio de 2014 | 10:42

Qué no se te olvide llamar a Francisco, todo un ejemplo de lo que debería ser un alcalde.

Besotes.

Publicado por Alco
Martes, 10 de junio de 2014 | 13:00

Muy chula la excursión!!!!, y la escalera, aunque no tiene la misma forma, me ha recordado muchísimo a la de Rueda.

Besotes

Publicado por nuria_38
Martes, 10 de junio de 2014 | 13:16

Qué bonito recorrido, y que bien explicado todo.

Casi subo las escaleras con vosotros y D. Francisco. Por cierto, lo de dejaros las llaves, mientras iba a un asuntillo, tiene ese gusto a antaño de los pueblos, me gusta que todavía queden resquicios de aquellas costumbres.

Besotes gordos, mi niña.

Publicado por talipo
Martes, 10 de junio de 2014 | 13:59

Nurieta, me encanta que nos acompañes en estas excursiones. Quedan pocas personas que te dejen, así cómo así, las llaves de semejante monumento, pero nos dijo que teníamos cara de buena gente, qué le vamos a hacer... Sonrisa

Alco, es una escalera preciosa!!! La de Rueda era en tres tramos, en vez de en dos, y menos decorada, pero ese color y esa luz... Castilla y León en estado puro.

Besotes a ambos.