Lunes, 16 de junio de 2014

Desembocamos en Sahagún en el mismo lugar que la otra vez.

A los pies de este maravilloso ábside mudejar de la Iglesia de San Lorenzo.

A principios del XIV se levanta sobre él la torre. Inmensa.

Ladrillo a tutiplén. El templo luce recién restaurado.

Callejeando llegamos a la Avenida de la Constitución, preciosa calle aportalada llena de vida.

Los facundinos salen los domingos con sus mejores galas y toman el vermú aquí y en la cercana Plaza Mayor.

El Cepo nos da buen espina y tomamos un rico menú de fin de semana.

Todo bueno. ¡¡¡Mis puerros, apoteósicos!!!

En la terraza, con Sella al lado. Y un cuenco de agua para ella que saca el amabilísimo camarero.

De invitación un potente orujo nos hace caminar hasta que se nos pase, un poco, el soporcillo.

Seguimos las indicaciones hasta "El Arco", aconsejados por Naar, y nos encontramos con semejante portalón.

Uno de los pocos restos de la gran abadía de San Benito en Sahagún, su puerta sur.

Cómo un Ave Fenix, despues de tres arrasamientos, la abadia volvía a resurgir. Hasta el último derrumbe, tras la desamortización de Mendizabal en 1837.

También queda, orgullosa, la torre-campanario de San Benito, torre del Reloj,  y un par de naves, que componen la capilla de San Mancio. De lo que fue el Cluny español...

Detrás se encuentra San Tirso, de nuevo el mudéjar, sobre todo en la cabecera.

Tras un primer intento en piedra, gana el ladrillo.

El resto es de diferentes épocas. Me hubiera gustado entrar...

Paseamos por las riberas del Cea con Sella, que tiene ganas de echar unas carreritas.

Pero los mosquitos acortan nuestra caminata. Lástima, la temperatura allí es perfecta.

Y el colorido.

La sombra de los chopos nos proteje del sol y el río aporta frescor.

En San Pedro de las Dueñas, el pueblo más cercano, vamos directos al monasterio que le da nombre.

Son monjas benedictinas las que lo habitan. Una esquirla, también, del San Benito de Sahagún.

La parte de la Iglesia me recuerda, sin embargo, a San Tirso, mixta...

Y me sorprende la portada a las dependencias monacales. Un barroco en barro y rojo.

A través de una verja lateral, hendida en el alto muro, curioseamos la paz del jardín.

Con las primeras rosas.

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Muy interesante este blog: Un visión de Sahagún


Tags: Vericuetos, castilla y león, león, sahagún, san pedro de las dueñas

Publicado por talipo @ 8:07  | Vericuetos
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Comentarios
Publicado por Marhya
Lunes, 16 de junio de 2014 | 11:03

Es precioso, voy a intentar ir este otoño, un día que acompañe la temperatura, que desde aquí es una excursión cerquita.

Besos.

Publicado por talipo
Lunes, 16 de junio de 2014 | 13:55

Echa un vistazo antes al blog del enlace, para no perderte nada!!!!

Besotes.