Martes, 01 de julio de 2014

No te asustes, los Cogo-ol son mi hermano Anco, Wait y mis tres sobrinas, no una raza de extraños bichos que han venido a tomar la tierra... Gui?o

Sella llevaba una semana en su casa y Win en la nuestra. Hemos quedado en Coca para intercambiárnoslos y pasar un rato juntos.

Paseando llegamos hasta la Torre de San Nicolás. Único vestigio de la iglesia del mismo nombre. Unos de los campanarios más altos del románico segoviano.

Al verla, en solitario, aprecias, más aún, su función de atalaya defensiva, dentro del entramado de murallas de la vieja Cauca.

Seguimos el paseo internándonos en sus calles.

Pasamos junto a Santa María la Mayor, muy sobria, que combina los lienzos de ladrillo, el material propio de la zona con gruesos contrafuertes de piedra.

Se anima arriba, con unos delicados pináculos de claras reminiscencias góticas.

Desde la Plaza Mayor, con su templete de la música y todo, se puede ver bien, en todo su esplendor.

Vericueteando llegamos a la Puerta de la Villa. Imponente. En cal y canto románico y con los detalles en ladrillo mudejar.

De impresionante grosor, una puertecilla interior nos lleva a la parte de arriba. Una dependencia en la que estuvieron encarcelados varios inquisidores, a lo largo de los años.

A los pies de la muralla se conservan dos estupendos verracos. Mis sobrinas preguntan qué son y qué significan.

Pienso en mis lejanas clases en la Facultad de Geografía e Historia y recuerdo el debate sobre ellos. Tantas teorías surgen en torno a los verracos... ¿ Por cúal decantarme?...

La muralla conserva algunas edificaciones adosadas.

Si tuviera una vida paralela me haría con este bar, serviría blanquitos de la zona, algún guisote y viviría arriba.

Apenas quedan unos 200 metros de la muralla medieval que protegió la villa. En el siglo XVIII, siguiendo las modas de la época se derrumbo una gran parte de la misma. Había que airear la población de una peste y dar pie a nuevas construcciones.

Mientras hacemos tiempo para ver nuestro siguiente objetivo, las sobrinas se columpian.

Jucha saca a Sella.

Y Anco reposa la comida.

Sí. Vamos a ver el espléndido Castillo de Coca.

Empezamos dando la vuelta al paso de ronda, unos por arriba y otros por la liza, abajo.

Una de las cosas más divertidas que puede hacer un niño. ¿Quién no se ha sujetado a los recios muros de una construcción de este tipo, mientras procuraba no dar un traspiés? Aprovechando todos y cada uno de los vanos para asomarse al exterior e imaginar que es un caballero medieval de regia armadura defendiendo sus posesiones, o una pálida princesa, de largas e imprescindibles trenzas, que espera, impaciente, a su amante.

El casi impecable estado actual se debe a una intensa restauración que se llevó a cabo en los años 50, cuando el Ministerio de Agricultura lo recibió en donación de la Casa de Alba. La invasión napoleónica se ocupo de arrasarlo cuando salieron de él.

La familia Fonseca, anterior propietaria y fundadora, depositó en manos del maestro alarife Ali Caro, la confianza para levantar esta joya del gótico mudejar. Corría el año de 1.473...

Son curiosas las buheras, o pasillos que recorren el interior de dos de las torres barracanas.

Toc, toc... ¿Se puede?

La visita guiada es entretenida, sobre todo para las niñas. El guía se ha quedado con Gloco, la más pequeña del grupo, y le anima a ser la primera en descubrir las salas que quedan del primitivo castillo.

Ella comienza tímida, pero acaba resuelta, provocando las risas del resto de los visitantes.

La Sala de los Jarros, o de los secretos, es uno de mis lugares favoritos de este castillo. Tienes que ir y comprobar el efecto de sus paredes. Además de extasiarte con su decoración, claro...

Desde la Torre del Homenaje Lafofi reconoce la Torre de San Nicolás.

Da gusto pasear con ellas y ver cómo absorben conocimientos, sin ninguna complicación.

Me encanta poder disfrutar con las sobris, mostrándoles lugares bellos, incitándoles a amarlos y respetarlos, cómo mis hermanos y yo aprendimos de nuestros padres.


Tags: Vericuetos, parentelas, castilla y león, segovia, coca

Publicado por talipo @ 11:20  | Vericuetos
Comentarios (6)  | Enviar
Comentarios
Publicado por Alco
Martes, 01 de julio de 2014 | 11:54

Que paseo más chulo, habernos avisado!!!!!!

Talipo tienes tienes una doble vida, aunque la segunda solo sea en la imaginación, ya es más fuerte e intensa que la unica vida de algunos ........

besos

Publicado por talipo
Martes, 01 de julio de 2014 | 12:16

Creo recordar que ese día tenías conga, Alco....

¿Una o muchas? Me refiero a las vidas imaginarias... Gui?o

¡¡¡Besotes!!!!

Publicado por Beatroz
Martes, 01 de julio de 2014 | 12:54

Que mayores y qué guapas están las niñas!

Y yo de camarera en el bar Pescuezo! qué peligro!

Publicado por talipo
Martes, 01 de julio de 2014 | 14:52

¡¡¡Contratada!!!

Las niñas..., enormes. Miniwait me pasa este otoño seguro.

Besotes.

Publicado por nuria_38
Martes, 01 de julio de 2014 | 16:27

Un precioso recorrido, gracias por hacerlo tan detallado Sonrisa

Las sobrinas preciosas y grandísimas, qué bien crecen estas crías.

Y espero que tu vida paralela, admitas cocineras aficionadas.

Besotes gordos, mi niña.

Publicado por talipo
Martes, 01 de julio de 2014 | 21:41

El Bar Pescuezo va a tener más personal que clientela, a este paso.... Muchas risas Muchas risas Muchas risas